miércoles, 29 de mayo de 2013

Ahí voy, Bolivia!

Aviso importante!: El blog tomará, ademas de mucho cafe, formas sin forma y tumbos de medio loco a partir de hoy. Todo en pos de la practicidad y sana locura de quien escriba.

Bolivia se ha presentando ante nosotros como un subeybaja geografico, una tragedia vial, colorinche de sonrisas timidas y gente linda!
Cuesta un poquito sacudirse de todo lo que dicen para empezar a darle importancia a la experiencia; pero que lindo es, carajo!

Potosi es un nombre que me suena desde siempre; De chico que daba vueltas en mi cabeza sin tener ni idea si quiera donde estaba Bolivia.
Hasta que supe.
El cerro rico es, hoy, como una enorme pila de escombros monocroma que asoma en lo alto de la ciudad; como un hormiguero. Aun asi es bello. Aun asi tiene fuerza.
Uno lo ve ahi cerquita y quiere invitarlo un vasito de agua o un pedazo de lemmon pie como para que se ponga contento. Pero el se queda sombrio y pelado; solitario y cercado. Como ofendido.
Pese al gusto de conocerlo, la sensacion es de tristeza.







Parecia ser una cantera abandonada...

De Potosi salimos deisparados a Uyuni por una calle que para Tita fue tobogan. En esa ciudad, como en muchas del Pais, las pendientes imposibles son moneda corriente. 

El camino es pisajisticamente alucinante y la pista esta excelente.

Cuando vimos el cartelito dijimos: "que bueno! Una sucursal del mlino, aca! Vamo a tener pancito fresco..."
Pero ni los cimientos plantaron antes del letrero.


Para cuando la sucursal, Leita?










"Entonces el se inclinó y se dejó lamer por el can..."



La entrada a Uyuni no es muy prometedora.
Para empezar, un peaje; y después muuucha basura. Cuando llegas al meollo del pueblo se evidencia lo turistico del asunto. Hay muchas empresas de turismo, cuatro por cuatros, negocios de artesanías, y carteles en ingles. La primera noche (y las siguientes) las pasamos en la comisaria. La mayoría de los policías fueron muy amables.

El camino hasta el salar esta bien marcado y en proceso de pavimentación. No recuerdo cuanto se demora, pero no es mucho. Una vez ahi se empieza a sentir una suerte de euforia que no cesa hasta que te alejas. Es una cosa maravillosa... de color blanca. 




Los gatos rara vez se dejan fotografiar cuando charlan en el salar...

Despues se siente como una tacita presion de no se quien para sacarse esas fotos que de todas formas terminan haciendote reir como un chico. A nosotros se nos complico. La morsa no nos dejaba correr ni un metro!


Que bueno el salaaarrrrrrrr!!!


"Hasta con dinosaurios se vinieron los malditos franceses! jaja... y nosotros ni una buena pudimos sacar!"

El mercado de Uyuni tenia unos colores hermosos! La negra morcilla igual se robo todos los corazones. Habia frutos como para hacer dulce! Cuac!




"Dentro de tita brilla el sol. Por eso se seca la ropita... y nos salen mocos"



De vuelta a Potosi nos desviamos hasta unas termas. No sacamos fotos a la pileta, pero no podíamos dejar de sacarle una a este río que ademas de tibio era muy bonito.

Del salar a Potosí y de ahí a Sucre.
Sucre es tan pero tan pero tan lindo...
Hay mucho que visitar y que mirar. Las callecitas son hermosas y el parque lleno de vida...
La sala de mascaras del museo antropológico te vuela la peluca!




"El no haber nacido coneja no me impide ser coneja..." -Diría luego.


La tipica vista de una hormiga comecables de Sucre.



Las cebras tambien mandan sms. Igual el costo del roaming les hace pensar.









Vista desde La Recoleta.




Tres lunas vimos pasar desde el estacionamiento de una cementera a la salida de Sucre. Parece que los camioneros tienen la internacional mania de complicarles la vida a quienes nada tienen que ver. Salud!


Una de las tres.




Yendo de Sucre a Cochabamba nos volvimos adeslumbrar con el camino. Es de cuentos. Un empedrado serpenteante y eterno te lleva por lugares que los Ingalds envidiarian.










La naturaleza sabe, entre otras cosas, para que lado doblar.
























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